Sanación en otra dimensión. Parte II



Fueron pocas horas de sueño, afortunadamente estaba tan emocionada que nunca lo resentí. Comenzamos temprano el taller y en esta ocasión Lalo prometía compartir el conocimiento sobre una técnica que ayuda a sanar energéticamente a las personas y que consiste en elevar su energía a la dimensión 130.  Ese fue mi primer encuentro con lo que se conoce como Masaje Bioenergético.


Al inicio me parecía irreal lo que escuchaba y eso que el día anterior había sido bastante sui generis, pero eso de llevar al paciente a otra dimensión, colocarles casco y botas, conectarlos a unos aparatos, abrirlos con herramientas invisibles y cambiarles órganos donde tienen dolencias, sonaba de psiquiátrico.


La magia comenzó cuando a través de una meditación se nos transporto a la dimensión donde se realizan estas sanaciones, ahí los maestros de luz te dan la bienvenida y te brindan un código con el que sellas tu trabajo, así como el nombre con el que se te conoce en esa dimensión. Cual fue mi sorpresa que en pleno trance recibí esa información, además de un profundo sentimiento de amor y compasión. Ahí comprendí que estaba recibiendo una información que contribuiría para la sanación de muchas personas, pero también que se estaba creando una conexión con ese plano etérico.

Una vez regresando de la meditación, comenzó la explicación detallada de los pasos a seguir. Primero es importante pedir permiso al cuerpo energético del paciente, ya que vas intervenir en su campo, sincronizas la respiración, liberas de ataduras energéticas que pueden estar obstruyendo su conexión con planos superiores y con la madre tierra. Una vez limpio solicitas ayuda a los maestros de Luz para elevar al paciente a la dimensión que sea para su mayor bien.

En esa dimensión es cuando uno puede intervenir cambiando patrones de pensamiento, liberando estados depresivos, adictivos, limpiando órganos o remplazándolos, inyectando calcio cósmico y regenerando tejidos. Después se regresa al paciente, no sin antes preguntar si existe un regalo para él y ahí los maestros deciden que enviar. Uno percibe la información como un impulso por dirigir la mano a una zona especifica del cuerpo y en ocasiones sabes que depositaran compasión, visión o amor, dependiendo del caso. Una vez que te aseguras que toda la energía de tu paciente haya regresado puedes traerlo al momento presente e invítalo a abrir sus ojos.

Durante la práctica era por demás fascinante ver trabajar a todos con tanta pasión y entrega. Lo más revelador fue escuchar las narraciones de lo vivido, todos experimentamos una sanación y logramos detectar las zonas donde los regalos habían sido entregados.


Sin duda algo internamente sufrió una modificación, sentía mi corazón expandido, agradecido y una sensación de ligereza en mi cuerpo. Tenía claridad mental y una sensación de pertenecer a algo mas grande.


La energía de todos los presentes se había elevado, ahora la conexión entre todos era diferente, un sentimiento de compasión nos conecto y nos hizo conscientes de la contribución que tenemos en la sanación del planeta. El curso llego a su termino a través de una danza tribal, ahí todos reconocimos un lazo de hermandad, sin importar las diferencias estábamos ahí por un propósito más grande.

Al volver a casa no podía dejar de sentirme agradecida por la experiencia, el aprendizaje y por saber que esta técnica puede transformar la calidad de vida de muchas personas. Es por eso que sin dudarlo en Bravo Holístico practicamos esta sanación a quién lo solicite como una amorosa contribución, porque sabemos que al elevar la frecuencia de uno ayudamos a elevar la frecuencia de este planeta.


Es normal que te cuestiones sobre si realmente funciona el Masaje Bioenergético o si es una gran tomada de pelo; no te juzgo, yo tuve las mismas dudas antes de sentirlo. Lo único que te puedo decir es que lo experimentes por ti mismo, lo peor que puede suceder es que vivas una sanación en otra dimensión.


Kika BE

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