Sanación en otra dimensión. Primer parte.



Hablar de sanación energética ya no es tan descabellado como hace unos años. Hoy es común escuchar que personas se olvidaron de males físicos, traumas o fobias a través de Cristales Atlantes, Barras de Access, Reiki u otras terapias que brindan bienestar en este plano físico.


Cada vez más seres encuentran paz dentro de estas opciones, y eso no significa que la medicina no cure muchos dolores a nivel físico, pero también es fascinante que menos químicos tengan que ser expulsados del cuerpo.


A pesar de llevar años trabajando en el bienestar y de entender que más que aliviar malestares en el cuerpo contribuyo a la sanación de almas, hay experiencias que el filtro de mi mente no deja de cuestionarse o de explicarlas a través de un método científico.

Y no me malinterpreten agradezco enormemente esta parte de mi ser que se cuestiona frecuentemente, sólo que en ocasiones también es una limitación para vivir la experiencia y disfrutar el beneficio.


El año pasado por sincronías del universo, recibí la invitación para asistir a un taller de Medicina Tradicional Mexicana donde se explorarían formas de sanar en otros planos, alimentación que cura, además de limpieza y regeneración del campo energético. El Dr. José Eduardo Pérez de los Santos sería el encargado de compartir todo ese bagaje de conocimiento.

Meses antes había participado en un seminario similar así que deje de lado la idea de asistir, además debía ir a Malinalco, pagar hospedaje e invertir el fin de semana, pero los comentarios sobre el método de trabajo del ponente fueron tan halagadores que las dudas pasaron a segundo plano.


La recomendación fue, llega temprano para que pases a consulta, te despejes y posteriormente asistes al taller. Así fue, con los primeros rayos del sol tome camino a Toluca, confundí salidas, hice más tiempo del estimado pero llegue completa y hambrienta a esperar turno para ser atendida. Confieso que en mi había nerviosismo, expectativa e incredulidad.

Después de practicar la paciencia, por fin fue mi turno. El recibimiento por parte de Lalo fue cordial, su rostro lucía serio pero en su mirada había profundidad y calidez. Mi sorpresa fue encontrar dentro varios pacientes, unos acostados en el suelo recibiendo masajes, otros conectados a unos aparatos y algunos más en actitud receptiva esperando el ajuste de su energía.

En esa habitación parecía existir una realidad alterna llena de brebajes, cuarzos, hierbas, metates, olor a copal; nada elegante, ni estético, pero si lleno de certeza de que la sanación era la invitada especial.

Desconcertada pase entre toda esa congregación de pacientes hacia un espacio menos concurrido, donde se me cuestiono el motivo de mi visita. Explique todos los síntomas y el interés por comprender el porqué de la manifestación de la enfermedad. Me sorprendió la tranquilidad de su respuesta, la forma de trabajar a través de sustancias naturales y la invitación a indagar emocionalmente.

En su mirada parecía tener la historia de mi vida, pero también fue claro en manifestar que ese trabajo de sanación es sólo del paciente. Al terminar la consulta recibí masaje, ajuste de columna y liberación de emociones. A pesar de tener la energía en movimiento mi atención se dirigía a las explicaciones que este doctor, chaman, curandero ofrecía apasionadamente y de forma cuidadosa. En ese cuarto todos eran testigos de la sanación del otro, ahí no cabía el juicio o la desconfianza, sólo un profundo amor al bienestar.


Durante mi reposo energético, fui testigo de una historia donde madre e hija fueron liberadas de una energía que contaminaba su campo energético. Lalo emocionado por compartir su conocimiento, me permitió ser testigo de una limpia con fuego. En esta historia la hija había manifestado molestias, decaimiento y cambios abruptos de temperatura, aparentemente su cuerpo se había contaminado con energía disruptiva que iba dirigida a su madre.


La pequeña acostada parecía recibir un ataque de cosquillas, mientras se le hacían movimientos en el estomago y le liberaban ataduras energéticas a unos centímetros de su cuerpo. Parecía un juego, pero al terminar el semblante y nivel energético de la pequeña se habían iluminado.

Con la madre el procedimiento fue diferente, tuvimos que movernos a un espacio abierto donde el fuego no afectara a los pacientes. La mujer recibió instrucciones de no moverse, mantener ojos cerrados y permanecer lo más tranquila posible. Lalo creo un circulo con alcohol al cual le prendió fuego. En segundos un explosivo fuego la cubrió y transmuto la energía que la aquejaba.

En instantes percibí como la mujer había liberado una carga que oprimía su vitalidad. El fuego aparentemente es uno de los métodos más fuertes y efectivos para liberar esas energías. Mis ojos no alcanzaban a observar todo lo que estaba ocurriendo pero mi mente se había quedado kilómetros atrás, no encontraba explicación lógica a lo que acababa de presenciar.


Se me invito a seguir observando otras sanaciones, lamentablemente ya había castigado demasiado a mi estómago y no parecía darme tregua. Así que me dirigí a recargar energía y asentar la experiencia y prepararme para comenzar el taller.


Mientras desayunaba no dejaba de reflexionar en lo vivido, ciertamente todo lo relacionado con limpias, tronadas de empacho y ajuste de columna no me resultaban ajenos, pero había otro mundo que se había develado ante mis ojos y que parecía ser efectivo para mantener el bienestar en la gente.


Con una mente más receptiva y alimentada comencé el taller, el grupo era nutrido y lucía como una postal de una comuna hippie. Todos con diferentes antecedentes, parecía que lo único que me unía al grupo era el interés por aprender estas nuevas técnicas. Que equivocada estaba.

El primer día exploramos temas de alimentación y cómo curar a través de ciertos alimentos. Vimos técnicas para rehabilitar energéticamente cicatrices causadas por intervenciones quirúrgicas. Movimientos y sonidos curativos para afecciones específicas. Beneficios y sabiduría de los cristales. Ciertamente mi cerebro había creado nuevas conexiones que le invitaban a recorrer innovadoras formas de sanar. 

 

Ese sábado había estado sobrecargado de emoción, al terminar explore un poco el pueblo, deguste un café espectacular y me percate de lo cansada que estaba. Esa noche pensé que dormiría como bebé, nunca contemple la energía mística de Malinalco y sus seres mágicos que actúan bajo el influjo de la luna.


Continuará...

40 vistas2 comentarios